Y es que, si en la publicación de noviembre alcanzó el 94 por ciento, en la edición número 41 dada a conocer la semana pasada en la Conferencia Internacional de Supercomputación 2013 celebrada en Leipzig, Alemania, la cuota del sistema operativo aumentaba en más de otro punto porcentual hasta lograr el 95,2 por ciento.
“Teniendo en cuenta el hardware, la interconexión y el soporte de aplicaciones en Linux, no creo que la tendencia vaya a cambiar en adelante”, añadió Lyman.
Después, cada equipo tiene sus preferencias. En concreto, el número uno, Tianhe-2 (también conocido como Vía Láctea 2), utiliza el sistema operativo Kylin Linux, desarrollado por académicos en la Universidad Nacional de Defensa Tecnológica en China. Según recoge Wikipedia, visualmente es idéntico a Security-Enhanced Linux (Seguridad Mejorada de Linux), desarrollado inicialmente por la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU.
Se trata de una versión del sistema operativo basado en UNIX FreeBSD, que se caracteriza por su compatibilidad con otras variedades y la capacidad para soportar múltiples procesadores y diferentes arquitecturas de computadoras.
Por su parte, el número dos y anterior referente mundial según la publicación de noviembre de 2012, el Titan estadounidense, trabaja con Compute Linux Environment (CLE).
La rapidez está constatada por Top500, pero no cabe duda de que los desarrolladores de supercomputación se habrán fijado en la versatilidad, la posibilidad de modificarlo adaptándolo a las necesidades o la seguridad que brinda, entre otras características.

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